Cuando una empresa nos contrata, por lo general nos plantean “problemas de comunicación” tales como: órdenes que se tienen que repetir aún cuando van por escrito; promesas que no se cumplen; instrucciones, acuerdos, o conversaciones en general en que los interlocutores parecen hablar por canales diferentes pues no se escuchan. Y muchas veces aprendemos a un alto costo la regla de oro: que lo que importa en la comunicación, es lo que el otro escucha.
Piden “mejorar el diálogo”, ¿para qué? Para ser más efectivos en la manera de relacionarse internamente y con el cliente y, por otra parte, para obtener mejores resultados en el mediano y largo plazo.
Cuando se busca “cómo mejorar el diálogo” aparece el Coaching Ontológico Organizacional como una herramienta efectiva y posible de concretar contratando un Coach externo a la empresa o contando con un Coach integrado al personal de la misma.
La propuesta del Coaching Organizacional invita a generar un espacio de aprendizaje, que puede ser individual o grupal, en el cual y a partir de que el personal vea qué hace en la práctica y cómo lo que hace influye poderosamente en los resultados que obtiene la empresa, aprendan a llevar a la práctica herramientas conversacionales de más efectividad.
Si enumeramos como herramientas aprender a escuchar, delegar efectivamente, cumplir los compromisos, nos resultan simples y conocidas; sin embargo en la práctica, observamos que no se aprende a dialogar y a comunicarse en forma efectiva como una competencia para la obtención de mejores resultados en una empresa.
Dialogar o comunicar efectivamente no es transmitir ideas, es en cambio, tener la capacidad de motivar, de conmover, de pedir, de delegar, de liderar, de vender, de comprometerse y cumplir.
Tomemos como ejemplo las promesas:
Cuando como empresa pedimos un préstamo en una entidad bancaria: ¿cree que el banco está interesado en nuestra posibilidad de pago o en que paguemos de manera responsable en la fecha acordada? En las empresas en todo momento se hacen y reciben promesas, por lo que es fundamental el poder de integridad que tenga la empresa para participar en una red de compromisos efectivos: lo desafiamos a que registre cuanto tiempo se pierde en cada promesa que no se cumple. ¿Qué significa en su empresa el tiempo perdido?
El aprender a hacer acuerdos claros, negociar o renegociar los mismos y lograr que el objetivo se cumpla, es una de las formas de diálogo que se aprenden con el acompañamiento de un Coach y/o un Programa diseñado para su empresa.


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